Normalmente somos incapaces de realizar milagros debido a que confundimos nuestras percepciones con la realidad. Es decir, intentamos cambiar el mapa en vez del territorio. Esto es debido a que lo que identificamos como "realidad" es simplemente la proyección de la Matrix (o la "lattice") en nuestra mente por medio de tres pasos: PASO 1: Transducción: los campos externos son convertidos en señales nerviosas electroquímicas por medio de nuestros transductores (órganos de los sentidos), PASO 2: Abstracción: Nuestro cerebro selecciona la información "útil", o sea, nos quedamos con el pequeño resumen ejecutivo de las millones de cosas que están "ahí afuera", y PASO 3: Algoritmización: conversión de las señales electroquímicas en un lenguaje que nuestro cerebro de primate a medio evolucionar pueda entender (salado/dulce, rojo/verde, etc.). Es importante saber que la interpretación de la realidad dependerá de nuestros parámetros internos con el que manejamos la proyección. Así que podemos cambiar la proyección, entendiendo que somos parte de la proyección (y no creyendo que somos una cámara pasiva que recibe datos). Así que la forma más elevada de usar este conocimiento es por medio de la curación. Es decir, si alguien está enfermo, deprimido, etc., podremos curarlo por medio de lo que se conoce como "respiración compasiva" y es así: PASO 1: Abrazarlo, PASO 2: Inspirar, visualizar que absorbemos su malestar y que lo enviamos al Sol donde ese malestar se destruye, PASO 3: Exhalar y visualizar que enviamos toneladas de energía positiva a la persona que estamos abrazando. Esto requiere que previamente hayamos ejercitado el control de nuestra propia energía, lo que se consigue con el ejercicio de la "Bola de Energía Ki/Chi".